ENTRE EL OLVIDO Y LA ESPERANZA

por | Sep 21, 2023

Por Alberto Benza González

 

ALZHEIMER

Cada día conozco gente nueva.

 

Este microrrelato es mi manera de expresar la profunda experiencia que viví con mi tía Eliana Ponce, quien sufrió de Alzheimer. Cada vez que la visitaba, sentía que estaba enfrentando una situación única y desafiante. La enfermedad había transformado a mi tía de tal manera que, a pesar de ser familia, cada encuentro con ella parecía como conocer a una persona completamente diferente.

Tema central: Este microrrelato sigue girando en torno al Alzheimer como el tema central. Sin embargo, al tener en cuenta la conexión personal con mi tía Eliana, esta frase, «cada día conozco gente nueva», adquiere un significado más profundo y conmovedor. Refleja la experiencia de visitar a alguien que sufre de Alzheimer y cómo cada encuentro puede sentirse como un encuentro con una persona completamente diferente. La dimensión personal añade una capa de empatía y comprensión a la narrativa.

Metáfora de la transformación: El microrrelato utiliza una metáfora poderosa para describir la transformación que experimentaba mi tía debido a la enfermedad de Alzheimer. Cada visita era como abrir una nueva página en el libro de su vida, una página que a menudo estaba llena de confusión y cambios en su personalidad. Esta metáfora resalta la tristeza y la complejidad de la enfermedad y cómo afecta la identidad y la memoria de una persona con el tiempo.

Emoción y empatía: Al compartir esta historia desde mi perspectiva personal, puedo transmitir las emociones que sentía en cada visita a mi tía. La tristeza, la confusión y la sensación de pérdida se vuelven palpables para el lector, lo que permite una conexión emocional más profunda con la experiencia.

Reflexión personal: Además de abordar la dificultad de lidiar con el Alzheimer, este microrrelato también me lleva a reflexionar sobre la fugacidad de la memoria y la identidad humanas. Invita al lector a considerar cómo valoramos y recordamos a nuestros seres queridos, incluso cuando la enfermedad los cambia de manera irremediable.

Este microrrelato se convierte en una ventana hacia mi experiencia personal al visitar a mi tía Eliana, quien luchó contra el Alzheimer. La conexión personal añade una capa adicional de emoción y empatía, enriqueciendo la narrativa y permitiendo a los lectores reflexionar sobre la enfermedad, la importancia de la memoria y la identidad desde una perspectiva más íntima y conmovedora.